La injerencia del amor
Las acciones preceden a un
impulso, como la motivación que genera tu espectro en mis pensamientos y es que
el mundo de las ideas está colmado de almas presas que nunca existieron, que
nunca fluyeron y se quedaron estancadas en una mente enferma, con ansias de discernimiento.
Estando lejos a veces te
encuentras con esa poesía perfecta que susurra la soledad, expresando su
melancolía en letras que producen electricidad inexplicable como el infinito,
se alteran mis deleites y en un segundo podría encontrarme entre sentimientos
fáciles de nombrar que invaden mis ojos.
Ideas incorporadas en mi mente
producen tsunamis personales y no me quiero detener a pensar, mientras el
cerebro acaba con la glucosa, se prepara para desafiar el mundo moderno y
oponerse a los efectos narcóticos del amor. ¿Qué sería el amor en otros tiempos? ¿O tal
vez el tiempo no sea una condición relevante para algo tan notable? en el
espejo puedo ver la claridad de un alma cuando transige, porque aún tengo tus
ojos grabados en mis pantallas mentales, aún tengo la esperanza de que esos
ojos se fijen.
Alguna nerviosidad me llena de
tensión, y es que no quiero amar como hacen todos, amar para sentirse encerrado
dentro de sí en la mente del otro, como los padres que entregan la vida entera
a sus hijos y se confinan en sentimientos de culpa, transmitiendo responsabilidades
innecesarias. así es el considerable ejemplo que te da quien amorosamente, te coarta
de lo que a su punto de vista te menoscaba.
Y volvería a preguntar: ¿Cómo
amarte? en las noches me ahogo en dudas
que vienen solas sin ser llamadas, y el humo del aislamiento me envuelve entre fríos
recuerdos que no han sido vividos sino soñados, porque sí es que te encuentro
casualmente a mi lado me gustaría resistir a los lineamientos del amor sin
instintos de conservación egoístas y tal vez ponerle otro nombre a ese universo
que me sumerge épicamente en maremotos mentales con tu nombre.
Ven a recoger tu alma y deja que
el amor duela, que, aunque falsamente te entregues sabré que existes de cualquier
forma. Y sí te busco y no te encuentro la noche pasa para que llores, será un
momento premeditado, sin escapatoria, en medio de guerra como la adhesión natural
humana, socavar para saciar efímeros placeres y así dormir en los ríos cómodos de la sociedad reciente.
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