lunes, 15 de julio de 2013

Círculos Oníricos



Veo mis pies bajando unas hermosas escaleras de alfombra azul adornadas con un borde de plata, veo mis pies descalzos pero no mis manos;  me invade un sentimiento de esperanza y quiero ver el final del camino pero lo único que veo son escalones cada vez más brillantes. Son finos eso lo reconozco, y no entiendo cómo, sí siempre me ha faltado exquisitez.  Un mareo me invade y frente a mis ojos se abre una puerta, algún reconcomio me empuja a atravesarla  y lo que veo a continuación es nieve muy brillante y blanca. 

No tengo ropa de invierno y aun así no tengo frió. Continuo viendo mis pies y las huellas delicadas que dejo en la nieve me producen alguna nostalgia que no logro comprender y al levantar la mirada, ahí está el, frente a mí con esos ojos azules brillantes y sus labios rojos tan delirantes, no sé quién es, pero lo amo y el a mí y con  un beso nuestras almas se funden, reposamos nuestros cuerpos sobre la blanca nieve y nos dejamos embriagar por el deseo que recorre nuestra piel.

No hay palabras solo besos y lo que siento es totalmente nuevo, a lo lejos se escucha el bramar   de unos tambores y recuerdo esa  leyenda que habla de un hilo rojo que es  invisible y que conecta a dos personas que están destinadas ineludiblemente a encontrarse a pesar del tiempo, la distancia, el lugar y las condiciones. Ese hilo puede extenderse, enredarse… Pero jamás romperse y a pesar de ser invisible lo siento, recorre nuestras cinturas y nos tiene totalmente unidos. 

Tal vez sea por la efusión del lugar que empieza a llover y la lluvia es cálida, el decide marcharse y la tristeza me llena de pequeños choques eléctricos que van desde mis pies hasta la cabeza, y lloro bajo la lluvia seca, no recuerdo nada más de aquel encuentro.

Abro los ojos y veo el techo de mi habitación ella no está pero siento todavía sus labios sobre los míos fue un camino largo el que tuve que recorrer para volver, me pongo de pie y veo mis pies descalzos sobre el piso de mármol, veo mis pies pero no mis manos, todo está igual en mi vivienda pero un sentimiento de vacilación me desconcierta, quizá todavía este ahí, tal vez aún no me he ido... y al verme en el espejo me sorprende la imagen indefinida de mi rostro, pero sé que soy yo porque alcanzo a deslumbrar mis brillantes ojos azules. 

Sonrío y con la esperanza de verla de nuevo, camino hacia la puerta de la habitación, el piso ya no es de mármol ahora una alfombra azul muy fina me guía hacia los escalones, bajo tan rápido como puedo y nuevamente veo esa puerta, la abro con tal alteración que ruedo a través de ella, y siento bajo mi rostro la caricia suave del prado, al levantar la mirada me atrapa un frondoso bosque, y al ponerme de pie concibo la hierba bajo mis dedos, camino y me adentro en el verde, el corazón es quien me guía y vuelvo a escuchar esos tambores; Un recuerdo me invade de alegría y de pronto veo esa cabellera de color castaño y esos labios dulces tan exquisitos.


No damos más de dos pasos y ya estamos unidos el uno al otro en un beso de amor. Nos miramos fijamente a los ojos como hablando con la mirada, y de esta forma nos prometemos encontrarnos cada noche en cada sueño, para amarnos eternamente. Y después de sellar esta promesa con un beso; despierto, miro mis manos y vuelvo a ser yo, he dormido, no sé cuánto tiempo,  estoy frente a mí con una historia por escribir.