jueves, 28 de abril de 2016

Nadar hacia el abismo




La ciudad lluviosa, fresca como nunca está. 
Tus manos frías quieren acariciar mi corazón caliente. 
Me pregunto; por que todos corren? 
Allí donde él humo se eleva mis pensamientos se asientan y mientras la prisa me evita yo me sostengo como levitando, 
como pensando, en las calles agitadas de éste pequeño lugar del universo. 
De ésta ciudad tan triste y alegre al mismo tiempo... 
Como es posible vivir así? ? 
Mantener la prisa en un sitio tan evidente, 
es mejor intentar  sentir lo que dicen que llevas dentro? 
sacarlo a flote y perseguirlo como un anhelo? 
O será prudente rendirse y mejor hundirse? 
bajar la cabeza y seguir en las líneas del sistema corriente.

miércoles, 27 de abril de 2016

Olor de asfalto


Con muchas letras en mi cabeza y escuchando viejos temas, concluyo un día de abril que seguramente podría describirse como una mierda. 

Desde el momento mismo en que la ciudad colapsa por la lluvia, empieza a sufrir mi cerebro. Lluvia que yo, desde mis adentros agradezco, pero que también lamento. Porque andar en MIO mientras llueve a cantaros en este valle de sed, es de verdad un caos y yo de paciencia carezco.

Por fortuna tengo música, medicina vital para que mi perspicacia no muera y parecer entonces una simple gráfica. Me gusta pasar de ser ciudadana decente y más bien volverme hiriente, evito las miradas de la gente, sí sonrío es por esos sonidos que a pesar del frío me hacen sentir fuera de aquí. Sonidos que me drogan, que no podría dejar ir, tampoco las cosas que imagino cuando pienso en ti.

No todo es tan malo, por ejemplo, me gusta el asfalto mojado, me remite a olores de algún incierto pasado.  Por soportar en silencio lo que hace tanto tiempo debió ser narrado, a veces muero y luego recuerdo que ya te he besado. 

La vida tiene causa con su efecto, es algo en lo que hay que encajar y en medio de chistes sonríen todos por no llorar, porque en el MIO vamos como peces en latas baratas y esa es la única verdad. 

Respiro el humo de una ciudad que carece de identidad, aire húmedo y lleno de infelicidad, puede ser olor a resignación o mediocridad. Vuelvo a la vida real, y no puedo negar que me quisiera largar.

Pero en tus ojos encuentro algo que, en ningún otro lugar, esos dos huecos son como un océano ancestral, olvidaría por un rato lo que tanto me hace divagar; el dinero, el trabajo, la amistad. Incluso, el hecho de pensar que mi país se quedará sin mar. 

Me duele la selva, la sierra, el desierto. Me duele el desacierto de un gobierno que elegimos sin tener fundamentos y luego reímos con el fútbol, los famosos políticos sin adeptos y otros rebuscados alientos, nos conducen fácilmente en desconocidos lineamientos.


Vuelvo a empezar, ojalá la tecnología de la vida permitiera rebobinar, sin conocerte yo sé que locamente te empezaría a buscar, podrían pasar años como cuando hay algo que atormenta, pero no quieres dejar, podría ser un mal colombiano pero lo acepto con serenidad. 

En ésta fría oscuridad te quisiera encontrar, mi mente está agobiada con tanta leña por quemar. Solo sé que disfrutaría alcanzar tus manos, te amarraría para leerte mil textos bajo inhóspitas lluvias caleñas, quisiera atacarte con dagas verbales, tras acabar con tus recuerdos mentales y en ésta noche intensa, intentar ser tu dueña.

martes, 12 de abril de 2016

Fechas para escribirte


Trataré de no decirte él día que escribí esto, siempre que nos vemos, quedo divagando entre nubes de pensamientos.

Pueden ser tus besos, me hacen percibir que estoy yendo demasiado lejos. Me gustaría sacarte de mis espectros, porque cada vez que te veo, sin importar cuanto tiempo, desde que te vas; me empieza a matar nuevamente el deseo.

A veces me tranquiliza el momento, en él que sé  que volveré a verte de nuevo. Pero, lo cierto, es que en la mente  pesará él recuerdo, él día que me despierte viajando en anhelos,  porque abriré mis ojos, y estarás lejos.

viernes, 8 de abril de 2016

Cuestiones de viernes



Pensando en el regreso de un tren lejano, sacude mi sombra un abstracto sentir camuflado; mañana te daré razones para perderte en el despilfarro y volverás a mis brazos, aunque pienses que no es lo adecuado.

Esperando el regreso de un tren lejano escribo porque siento que el querer es momentáneo. 

Momentáneo, pero daña, porque es arma, como éstas palabras que en el viento divagan mientras el día cae, en mis cansadas botas que yerran entre karmas. No son más que el frió de las almas, de las intenciones que se gastan, por no dejar fluir las esperanzas, cuando mi mente imaginariamente avanza y a pasos cortos desgarra tu garganta. 

No hay que esperar menos de lo que un día se fue lejos, porque allí donde quedaste, se abatieron sentimientos. No hay que esperar menos, sí el amor y el universo son cuestiones tan diversas, tan complejas y tan ciertas, que en la mente enferma de quien las deleita, solo quedan dudas que se espesan en el humo como en ésta tarde que por ti en letras me desnudo.


No podría reprocharte tus enojos, si resumo, las cuestiones que meditando en vos y en la vida reconstruyo, porque sé que miedo invade con solo una mirada que a tus ojos yo denuncio. Y  así no sea bien visto hoy lo revivo, sabiendo que el secreto que nos une, desde antes de tocar tú boca, solo en sueños, ya era nocivo.



 ¿Qué pasa sí te cuento que te escribo desde tiempos infinitos?, no sé qué dirías sí mis versos te dedico, o sí solo me cohíbo y entre letras que luchan por hablarte con apego yo me rindo.