viernes, 8 de abril de 2016

Cuestiones de viernes



Pensando en el regreso de un tren lejano, sacude mi sombra un abstracto sentir camuflado; mañana te daré razones para perderte en el despilfarro y volverás a mis brazos, aunque pienses que no es lo adecuado.

Esperando el regreso de un tren lejano escribo porque siento que el querer es momentáneo. 

Momentáneo, pero daña, porque es arma, como éstas palabras que en el viento divagan mientras el día cae, en mis cansadas botas que yerran entre karmas. No son más que el frió de las almas, de las intenciones que se gastan, por no dejar fluir las esperanzas, cuando mi mente imaginariamente avanza y a pasos cortos desgarra tu garganta. 

No hay que esperar menos de lo que un día se fue lejos, porque allí donde quedaste, se abatieron sentimientos. No hay que esperar menos, sí el amor y el universo son cuestiones tan diversas, tan complejas y tan ciertas, que en la mente enferma de quien las deleita, solo quedan dudas que se espesan en el humo como en ésta tarde que por ti en letras me desnudo.


No podría reprocharte tus enojos, si resumo, las cuestiones que meditando en vos y en la vida reconstruyo, porque sé que miedo invade con solo una mirada que a tus ojos yo denuncio. Y  así no sea bien visto hoy lo revivo, sabiendo que el secreto que nos une, desde antes de tocar tú boca, solo en sueños, ya era nocivo.



 ¿Qué pasa sí te cuento que te escribo desde tiempos infinitos?, no sé qué dirías sí mis versos te dedico, o sí solo me cohíbo y entre letras que luchan por hablarte con apego yo me rindo.

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