viernes, 19 de julio de 2019

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Abro los ojos con dificultad, en una nube de humo seco que me consume, con dificultad también recuperé las notas de texto que había perdido, son un tesoro para mi, nadie sabe todo lo que valen, sobre todo una que no escribí yo, pero que me encanta. Las  letras son lo único que me hace sentir perteneciente a algo, porque realmente identificarme con algo me cuesta trabajo, siento que he sido de muchos lugares y al final de ninguno, siento que me he permeahado con vivencias de otros y enseñanzas que eran para otros. Apenas ahora entiendo que nunca he creado mi propio mundo, me deslizo por el mundo de los demás dándolo todo como si lo diera por mi, porque siempre he sentido que es por mi, pero estaba equivocada. Por eso vuelvo a mis textos cada tanto, cansada y vacía, en lo profundo de mi conciencia ( un lugar grandioso) me hago feliz de algún modo, una canción de mac Miller a las 10:30 pm de un jueves me satisface bastante, también me satisface saber que lo que dí antes no fue en vano, no me entristece amar lo intangible por que al final es lo único que queda y tampoco me importa que solo yo lo entienda. Estoy segura de cosas que no puedo escribir, pero algo me dice que no busque nada en las banalidades de este lugar vacío y absurdo, sin sonar negativa porque en realidad saberlo y aceptarlo es para mí un privilegio. La batalla de conceptualizar la vida de formas diferentes la vivimos todos a diario,  sumergirnos en el mar de la falsa felicidad es mucho más cómodo y confortable pero luchar por seguir un instinto y querer ser diferente es una guerra difícil de vivir pero posible de ganar..... (continuará)