La vida es de decisiones, algunas lastiman como su decisión de irse o mi ímpetu por quedarme. Él sinsabor que deja la prisa, a veces me hace arrepentirme de lo decidido y me retrasa en futuros lineamientos que escogeré por voluntad propia.
La misma voluntad qué presa de mi mente sedienta, siempre está al mando de mis actos y entonces; decido, apuesto, escojo y me lanzo al vacío por nada. Me lanzo buscando móviles que nunca encontraré, como él afecto en sus ojos y él apego a sus besos.
Yo me lanzo por él hambre de decidir y tener algo que aunque efímero se sienta único, lo hago para después tener un recuerdo que anhelar y asumir la responsabilidad de algo que transigirá en silencio.
La vida es de decisiones, a veces las peores salen beneficiosas, siempre hay que decidir, enfrentarse a un mar de ideas, buscar sentido, pero no en las cosas, buscar sentido de cualquier forma.
La vida es de decisiones yo siempre decido escapar, sin llevarme nada material, solo heridas y un montón de remembranzas que pesan al andar, pero una cosa es segura: cada camino en soledad solamente me da fuerza y aun sabiendo que no está y que no estará, soy feliz en mi infelicidad y ya no pienso en amores que vienen y que de la misma forma se van.

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