miércoles, 8 de junio de 2016

Curando el jardín



Algunas veces pienso en lo difícil que es escribir para curar penas, sobre todo tener preguntas que nunca haré. Yo quiero expresarte muchas cosas que me agobian, y quiero hacerlo en letras sinceras.

Pero no quisiera molestarte, solamente apreciarte y decirte que mi alma se estremece por quererte en poco tiempo, sin saber como olvidarte. 

Es imposible no escuchar el crujido de un corazón rompiéndose lentamente, desmoronándose, sin saber que pasará, cuando pasen días, semanas, meses, años y  no pueda mirarte.


Podría quedarme escribiendo por siempre al espectro de tus ojos penetrando mis pensamientos, besando mis anhelos desde arriba, rosando nuestras manos con el atardecer como fondo, sobre la ciudad agitada que a diario nos mira. 

Podría quedarme para siempre saboreando tus labios en sueños que se rompen con la aurora, y sin miedo, volvería a dibujarte todos los días de mi vida sobre la misma hoja 

Inevitable no recordar tus besos que son como dagas dulces que me hieren con agrado, tu sabor que me llega, cuando  te deseo y nado en  dudas que recorren mis piernas. Aspiró y divago; que hubiera sido de mi, sí contigo no me hubiera topado? 

Pasarán días enteros y me ahogaré en  silencio. Los placeres insaciables los hundiré entre ruinas del espacio en relación con mi verbo; te buscare sólo entre textos y podre jurar qué con el tiempo, mi mente será un jardín carente de emociones si es que por fin conciencio.

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