lunes, 14 de enero de 2019

Mi ciudad mental







En el limbo de una ciudad desorbitada, vivimos los pasos del destino que nos elige y aunque luchemos por cambiarlo, terminar creyendo que hacemos nuestro futuro, es la falacia mas bella en la que dormimos nuestros sueños.


En el caos de una ciudad hermosamente intensa, nos agobian las dudas, nos ahogamos en una tormenta informativa que no nos dice nada.  Buscamos respuesta en rostros, buscamos excusas en acciones de otros  y finalmente decidimos hacer lo que hacen los otros.


En  el alma de un mundo injusto, dejamos pasar la oportunidad de vivir lo cierto, de despertar, de sentir y sobre todo de amar con sinceridad. Pensamos que es improbable vivir con los ojos abiertos y preferimos perder para siempre, el impulso a creer.


Y volvemos nuevamente a esa ciudad mental donde reina el vacío,  construimos la fachada de una sonrisa improvisada, el intento de una cara feliz, una fotografía supuestamente romántica, un abrazo infiel y un beso muerto.

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